Por Mauricio Hurtado, Contador Auditor — Magíster en Tributación U. Mayor · Publicado el 2 de septiembre de 2026
Dos productos con el mismo precio en la vitrina pueden dejar resultados opuestos. La diferencia no está en lo que cobras, sino en lo que cuesta dejarlo en manos del cliente.
El costeo real es reunir, producto por producto, todo lo que se consume en dejarlo vendido: la mercadería a valor neto, el flete que la trajo, las horas que se le dedican y la porción de gastos del negocio que le toca. Solo con ese número se puede mirar el precio de venta y saber si sobra algo.
La Ley de la Renta define el costo directo y sirve de guía también para la gestión: en mercadería comprada en Chile es el precio de adquisición según la factura, y opcionalmente el flete y los seguros hasta tu bodega; en un bien que fabricas, es la materia prima más la mano de obra (artículo 30).
No entra lo que existiría igual aunque no vendieras esa unidad. Es la misma frontera que separa los costos fijos de los variables, y mezclarlos origina casi todos los costeos que terminan mintiendo.
El precio que ve el cliente trae el IVA adentro. Ese 19% lo recaudas para el Fisco, no es ingreso tuyo (artículo 14 del DL 825). Un producto de lista $19.990 deja como venta esos $19.990 divididos por 1,19: $16.798. Sobre esa cifra, y no sobre la de la vitrina, se mide cualquier margen.
$16.798
es lo que realmente entra por un producto de lista $19.990. Los otros $3.192 son IVA, y contarlos como ingreso casi duplica el margen aparente.
Después del IVA quedan descuentos que sí salen de tu bolsillo: la comisión del medio de pago, el despacho que absorbes, la promoción del mes.
Con un ejemplo: precio de lista $19.990, venta neta $16.798, comisión del medio de pago de 2,5% sobre el precio cobrado ($500), mercadería $9.500, flete $400, mano de obra directa $1.200 e indirectos asignados $1.800. El costo real suma $12.900 y el margen unitario queda en $3.398: un 20,2% de la venta neta.
Ahora el mismo ejercicio con un segundo producto al mismo precio:
| Concepto | Producto A | Producto B |
|---|---|---|
| Precio de lista con IVA | $19.990 | $19.990 |
| Venta neta (÷ 1,19) | $16.798 | $16.798 |
| Comisión del medio de pago | −$500 | −$500 |
| Costo directo unitario | −$11.100 | −$14.600 |
| Indirectos asignados | −$1.800 | −$1.800 |
| Margen unitario | $3.398 | −$102 |
Misma vitrina, mismo precio, resultados opuestos. Si el producto B es además el que más se vende, cada mes bueno empeora el resultado del año. Por eso un punto de equilibrio calculado con un margen promedio supuesto no sirve para decidir.
Una PyME acogida al Régimen Pro Pyme determina su resultado tributario sobre flujo de caja. El SII lo instruyó así en su Circular N°62 de 2020: las existencias e insumos adquiridos en el año se reconocen como egreso y, para rebajarlos, deben estar pagados. La compra de mercadería baja el resultado del año en que se paga, se haya vendido o no.
Eso es correcto tributariamente y es una ventaja de caja, pero no dice nada sobre el margen de cada producto. El resultado tributario responde cuánto impuesto pagas; el costeo responde qué vender y a qué precio. Son dos preguntas distintas.
Ese método define el costo que llega a tu estado de resultados: conviene revisarlo junto con la valorización de inventario antes de fijar la lista de precios del año.
Un margen negativo no obliga a descontinuar. Hay cuatro caminos, casi siempre combinados: subir el precio, renegociar la compra o el flete, corregir los indirectos si se le cargan de más, o mantenerlo como producto de entrada mientras otro sostiene el resultado.
Lo que no funciona es repetir el precio del año pasado con un reajuste parejo: los costos no suben todos igual.
No, si eres contribuyente de IVA. El impuesto de la compra es crédito fiscal y se recupera contra el débito de tus ventas, así que la mercadería entra al costeo a valor neto. Incluirlo infla el costo.
Con un criterio simple y estable: unidades vendidas, horas de trabajo o metros de bodega ocupados. Lo importante no es la precisión perfecta, sino usar siempre el mismo criterio para que los márgenes sean comparables entre períodos.
Sirve de referencia rápida, no de método. Ese recargo ignora el flete, la mano de obra directa y la comisión del medio de pago, que cambian mucho entre productos. Dos artículos con el mismo recargo pueden dejar resultados opuestos.
Para comparar productos entre sí, sobre la venta neta: ese porcentaje es comparable con la estructura de gastos del negocio. El margen sobre el costo sirve para fijar el recargo, no para medir rentabilidad.
Costear bien es la diferencia entre fijar precios con datos y hacerlo por costumbre, y lo que lo vuelve confiable es la contabilidad al día. En SolutionTax eso lo hace Mauricio Hurtado, contador auditor con magíster en tributación: precio fijo, atención directa y contabilidad al día desde 2016. Los servicios contables para PyMEs incluyen el informe de costos y márgenes, y el trabajo del contador para PyMEs parte por ahí.
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Fuentes: BCN, Ley sobre Impuesto a la Renta, artículo 30 (costo directo, FIFO y costo promedio ponderado) · BCN, DL 825 sobre Impuesto a las Ventas y Servicios, artículo 14 (tasa de 19%) · SII, Circular N°62 de 2020 (Régimen Pro Pyme: existencias como egreso, base en flujo de caja).
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